Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sevilla. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Alarmas

Dos días consecutivos, misma terraza del mismo bar, plaza céntrica de Sevilla. Varón de unos cuarentaimuchos, gafas de crisal grueso, pantalón de pana, jersey de lana y camisa. Idéntica petición a los clientes del establecimiento: una ayudita, me he quedado sin trabajo, tengo dos niñas. Cincuenta céntimos, lo que sea, que eso para usted no supone nada y para mí es muy importante. Una clienta del mismo establecimiento, una joven de unos trentaipocos, que cuida a un bebé al que habla en inglés, una vez que la persona descrita ha abandonado el lugar, se gira hacia mí y me espeta: "Hace tiempo que no vivo aquí en Sevilla y quería preguntarte si esto es lo habitual". Yo le digo que también hace una buena temporada que no estoy en la ciudad y que para mí también es sorprendente. Ella matiza: "sorprendente no; alarmante". El miedo pequeñoburgués. A mí también podría tocarme. La crisis. El paro y las hipotecas inasumibles. Un señor, bien vestido, pinta de empleado o funcionario y con toda la cara de clase media, que se recorre los bares del centro llenos de gente sonriente con muchas bolsas del Corte Inglés pidiendo limosna. Unos minutos después todos continuamos bebiendo Cruzcampo y atacando a las papas alioli y a los chipirones plancha. Pasarán otros peor vestidos y vendrán otros con cara de africanos a aquella y a otras terrazas para hacer idéntico negocio, pero ése es ya otro cantar.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Mezquitas y minaretes


Paradojas de la vida, la rica y satisfecha Suiza, que hace gala de su independencia y apertura, vota en referéndum contra la proliferación de minaretes -que no de mezquitas- a lo largo y ancho de sus cantones y ciudades. La Constitución helvética incluirá expresamente la prohibición de levantar estas torres erigidas para la llamada a la oración de los fieles musulmanes, después de que más de un 57% de los participantes en la votación celSebrada la pasada semana se mostrara a favor de dicha medida.
Semanas atrás, en los límites meridionales del continente europeo, en Sevilla, el barrio de San Jerónimo se manifestaba en contra de la construcción de una mezquita. El rechazo de este barrio obrero de la capital andaluza, que acoge a una de las mayores poblaciones inmigrantes de la ciudad, se une al manifestado años atrás por el de los Bermejales, en el que una plataforma nacida al efecto se encargó de protagonizar durante años la lucha y salir, al fin, victoriosa. La pelota de la mezquita de Sevilla pasa de barrio en barrio, de sur a norte de la ciudad, y tiro porque me toca, mientras los promotores de la oposición se escudan repetidamente en el argumento del hastío hacia el Consistorio.
Ni en los Bermejales antes ni en San Jerónimo ahora vimos nunca a los líderes de la protesta contra la mezquita esgrimir razones en contra de la religión musulmana: la causa pública fue siempre un rechazo a lo que los vecinos de los citados barrios consideraban una tomadura de pelo, un desprecio, una falta de atención, el abandono, en suma, de las autoridades a los residentes en esa zona de la ciudad. La construcción de la mezquita -el marrón- como la mayor prueba de que el Ayuntamiento nos toma por el pito del sereno cuando aquí lo que hacen falta son centros deportivos, centros de día, bibliotecas, etc., antes que una mezquita... De la misma forma, tampoco en Suiza los partidarios del sí en el referendum antiminaretes han expresado con claridad un rechazo abierto contra el Islam.
El conocimiento es el mejor antídoto contra los miedos y los recelos, con todas las consecuencias de aspirar a hallar la verdad y la justicia, y poco ayuda al debate en torno a las consecuencias de la proliferación de centros religiosos musulmanes en el Viejo Continente, más necesario que nunca, el hecho de mirar este hecho de soslayo. Como escribe el periodista Arcadi Espada en un reciente artículo, el europeo está en su derecho de no celebrar la llegada de musulmanes a sus países a tenor de muchas de las conclusiones que obtiene de la observación cotidiana de ciertas prácticas de esta religión en el mundo, pero yerra autoengañándose con justificaciones y medias verdades. En fin, imagínense, ésta sí que es gorda, si una prohibición como la que acaban de aprobar los suizos la hubiese aprobado el Ayuntamiento hispalense del siglo XII. Resultaría que ahora mismo no disfrutaríamos del campanario de la Catedral de Santa María de Sevilla. Vamos, que no habría Giralda que valiese para gloria de los orgullosos sevillanos.

viernes, 28 de agosto de 2009

Torres


Hay ciudades marcadas por sus torres. Un único elemento que se yergue vertical entre el caserío de una urbe y hace del conjunto algo mucho mayor que la suma de las partes. La mía, Sevilla, sin ir más lejos, es de ésas. La sombra de la Giralda es alargada en todos los sentidos. La ley no escrita de la ciudad ordena a los inquilinos en la Plaza Nueva impedir que ninguna construcción supere en altura al antiguo alminar de la mezquita mayor de Ysbilia, como se llamó la ciudad en tiempos de Al Andalus. La estampa de la ciudad de Sevilla con la silueta de la Giralda se hace inconfundible y preside óleos antiguos, fotografías en sepia y hasta hoy envoltorios de picos y patatas fritas. No muchos kilómetros más al sur, en la otra orilla del Estrecho, en Rabat, capital actual del Reino de Marruecos, se levanta elegante la Torre Hassan. Hermana de la Giralda, chata, inconclusa, pero bellísima. Triste por haber quedado reducida a la mitad de sus hermanas de Sevilla y Marrakech cuando la muerte sorprendió a Yusuf Yaqub el Mansur, el victoriso sultán almohade que soñó con construir en aquellos terrenos la mayor mezquita del mundo. Castigada por los vientos del mar, luciendo diferentes tonos de ocre según el costado, se erige sobre un promontorio sobre el río Buregreg, que separa Rabat de Salé, su arrabal vecino, su Triana de chilabas y antenas parabólicas. Rabat es su antigua medina, su moderno Agdal, su boulevard Mohamed V y su palacio real, residencia habitual de Mohamed VI, el monarca alauí. Pero Rabat es sobre todo la vista de la alcazaba de los Udayas desde el otro lado de la marisma y el perfil del promontorio donde se levantaba la antigua ciudad con la torre Hassan, solitaria, únicamente acompañada por un bosque de columnas testigo de un esplendor perdido.

martes, 23 de septiembre de 2008

La lucha antigorrilla y la democracia

Atribuían a Miguel de Unamuno la frase de que el nacionalismo se cura viajando, a la que yo añadiría de forma apócrifa que la indignación puede crecer notablemente llevando a cabo el saludable ejercicio de salir del pueblo de cada uno de cuando en cuando. Entrar en contacto con realidades distintas a la nuestra, sin necesidad de marchar muy lejos, resulta de gran utilidad para apreciar las cosas positivas de nuestra sociedad y también para evidenciar aquellas que aún están lejos de corregirse. El fenómeno gorrilla no tiene parangón. Uno se lo piensa dos veces antes de explicarle el alcance del asunto a algún colega nacido allende los Pirineos.

¿Cómo razonar que en una ciudad como Sevilla, que forma parte desde hace más de veinte años de la Unión Europea, el mayor espacio de bienestar, justicia, libertad y democracia del mundo, se dé cobijo al especimen del gorrilla desde hace al menos dos décadas con total impunidad? ¿Cómo explicar que un grupo de hombres en la plenitud de su edad, drogadictos y alcohólicos, enfermos terminales en algunos casos, se hayan adueñado de ciertas calles de la ciudad a través de la intimidación y ejerciendo la actividad ilegal de la vigilancia de los coches que acaban de ser aparcados. ¿Cómo explicar, sobre todo, la impunidad con que estas personas ejercen la extorsión económica a los vecinos ante la impasibilidad de la Policía y el Ayuntamiento que la dirige? ¿Cómo explicar que la barriada de Bami, la más castigada por el fenómeno, esté presidida por una de las comisarías principales de la Policía Nacional en Sevilla y que sus agentes caminen entre estos gorrillas ajenos al problema sólo porque no tienen supuestas competencias sobre este tipo de delitos? ¿Cómo explicarles que un póker de alcaldes y alcaldables han prometido, paseándose sonrientes por las calles de la barriada en período electoral, la eliminación de esta lacra (Alejandro Rojas Marcos, Soledad Becerril, Alfredo Sánchez Monteseirín, Juan Ignacio Zoido) sin hacer después absolutamente nada?. No toda la culpa descansa sobre las autoridades, aunque en democracia sólo ellos tienen el monopolio de la violencia y a los vecinos no se les puede suponer el heroísmo, sin duda. Pero el movimiento asociativo de Bami en este caso, la agrupación Bami Unido, que así es como se llama, es el ejemplo de una sociedad anestesiada, fenómeno que se generaliza en las sociedades postmodernas y que se acentúa en lugares como nuestra Andalucía.

Las fidelidades partidistas, el hartazgo comprensible y la pasividad han hecho estragos y Bami Unido sólo ha hecho honor a su nombre en período de elecciones municipales. La constancia es una virtud que nunca ha caracterizado a esta asociación. Uno echa en falta una movilización constante, manifestaciones repetidas en las calles de la barriada y en la sede del Consistorio. O ante el domicilio del alcalde o el delegado del ramo, por ejemplo. Ahora parece que el Ayuntamiento de Sevilla ha tenido la grandeza de dignarse a hacer algo en Bami cuando la densidad de gorrillas --y focos de suciedad e incomodidad aparejadas-- es ya, sencillamente, insoportable. En tramos de cincuenta metros, como en la confluencia de Castillo de Constantina y la Plaza de Rafael Salgado, campan a sus anchas hasta tres de estos vigilantes de coches ilegales.

El director del Cecop, Rafael Pérez, estuvo presente en Bami en la tarde del lunes y en la mañana del martes. No sabemos muy bien aún para qué, más allá del gesto simbólico de acercarse a las calles del barrio. Mientras dos coches de la Policía Local permanecían aparcados en la Plaza Rafael Salgado los gorrillas continuaban su actividad ilegal a cien metros de los dos agentes desplazados. Pese a la presencia de las cámaras de TVE, la presencia de vecinos fue mínima: la gente no se lo cree ya. Algunos aún confían en la aplicación de la nueva ordenanza municipal antigorrilla, merced a la cual los agentes tendrán la potestad de requisar el dinero recaudado por estas personas en su actividad ilegal. Parece ser que entrará en vigor en las próximas semanas. Ya no habrá excusa legal, suponemos, desde el día uno de su aplicación. Si el fenómeno persiste habrá que culpar a aquellos que no hacen cumplir la ley. Law enforcement: la aplicación de la ley, la clave de bóveda de la democracia según el mundo anglosajón. Nuestro talón de aquiles.

Sí, amigo Matthew, que naciste en Sidney, colega en Sevilla, he preferido ocultarte todo esto. Hice bien en morderme la lengua y no empezar a contarte nada de este oprobio al que todos hemos contribuido. Creo que hice bien. Porque me da vergüenza, mucha vergüenza.

viernes, 4 de enero de 2008

Qué envidia. ¡Una ley antitabaco para España!

Comienza un nuevo año y con él la entrada en vigor de nuevas leyes. En España ya puede solicitarse una ayuda de 210 euros con la que el Gobierno intentará estimular a los jóvenes a marcharse de alquiler. En Francia, el 1 de enero fue la fecha elegida por el Gobierno de Nicolas Sarkozy para llevar a cabo la prohibición de fumar en establecimientos de hostelería. Como en España, el consumo de cigarrillos en centros de trabajo ya estaba prohibido, pero el país galo extiende ahora la interdicción a todos los establecimientos públicos. Entre ellos, bares y restaurantes. Los grandes beneficiados de la legislación española. La auténtica tomadura de pelo de la ley antitabaco aprobada en 2005 en nuestro país.
Qué envidia de Francia. Uno no tenía más que pasearse por las calles de París, como hice este verano, para comprobar cuan intrínsecamente relacionados están allí el consumo de tabaco con el disfrute de un café, un te o un refresco. Tanto en las terrazas de las populares brasseries parisinas como en el interior de los establecimientos fumar era un ejercicio casi mayoritario. Hasta una manifestación cultural nacional. También es cierto que los franceses han contribuido con los cigarrillos a configurar cierta erótica de la mujer, aunque sea éste otro asunto. Así lo destacaba, haciéndose eco de la prensa europea, Le Monde en su edición de ayer.

Con independencia del juicio que a cada cual le merezca la práctica de fumar, que a mí me resulta algo absurda y, sobre todo, la considero perniciosa para la salud en lugares cerrados y pequeños como bares o establecimientos de copas, ésta era y es la realidad empírica de París y sus gentes (1). Intuyo, por lo que conozco, que las cosas en provinces no son muy diferentes. Sin embargo, el fatum, el etiquetado gratuito e inexorable que ponemos los humanos a los lugares y sus habitantes, formemos parte o no de la comunidad, no ha bastado para que la ley se abra paso en Francia con pasmosa rapidez. Tampoco el estereotipo fue escollo en Italia, paradigma del país caótico, corrupto y rebelde a las normas, que se convirtió en el primer Estado de la UE en poner en práctica una prohibición absoluta de fumar en recintos públicos. Menos raro era lo del Reino Unido, donde pubs y pintas ya dejaron de ir acompañados del humo el pasado 1 de julio. Lo mismo ocurre desde comienzos de año en Berlín, antigua Alemania socialista, y en ocho Länder más. Y en Portugal, al que consideramos más atrasado que nuestro país. Qué envidia.



Todos sabemos que será cuestión de tiempo, que todos esos que argumentan que en España esa ley no funcionará, que Spain is different, que aquí buscamos de manera natural la forma de defraudar a lo público etcétera etcétera, acabarán diciendo que bueno, que hay que reconocer que la ley no era tan mala, es que el gobierno se empeñó y todo eso. Respuestas similares a las que dan los vecinos de Sevilla que proclamaron la inutilidad y la ridiculez del tranvía del centro y hoy lo cogen a diario. Decía el otro día el showman televisivo y finalista del Premio Planeta 2007 Boris Izaguirre en una entrevista con Jesús Quintero que la gran tragedia de Latinoamérica era haber heredado el cabreo y la queja española. Haberla puede que la haya a este lado del Atlántico, sí, pero lo cierto es que el carácter de la reclamación hispánica es poco democrático, en el sentido de que raramente utiliza los cauces que ofrece el sistema constitucional para poder prosperar. Somos los españoles quejosos, pero indolentes cuando se trata de reclamar ante el Estado o el resto de ciudadanos nuestros derechos. Por indiferencia o por el íntimo sentimiento del que carece de autoridad moral para exigir porque no cumple con sus obligaciones en muchos otros sitios y tiene mucho que callar. Ocurre igualmente en las elecciones: basta que cualquier corrillo ciudadano proclame la necesidad de derrotar a un candidato para que éste triunfe, seguramente apoyado por todos aquellos que le insultaron hasta la extenuación.
Emprender el exilio por no soportar el humo de los bares es exagerado, desde luego, pero este que escribe ha sentido más de una vez ganas de abandonar este país y marcharse a algún lugar con menos humos. Y sobre todo donde la ley no sea siempre el recurso para proclamar el derecho a la indolencia y la falta de compromiso con la comunidad. Como la ley antitabaco, paradigma de la España que se esfuerza por seguir siendo diferente.

(1) Quizás por ello, muchos fumadores franceses se quejan y toman estos días España como modelo. El diario Le Monde publicaba el miércoles pasado un artículo haciendo hincapié en la permisividad de la ley española.

jueves, 3 de enero de 2008

Buenas noches, Nochebuena


Buenas noches. Hoy, día 24 de diciembre, Nochebuena, nace más fruto de la casualidad que de otra cosa el blog Big Ben. No ha sido el resultado de un plan excesivamente meditado, aunque es cierto que la idea de crear mi propio blog me rondaba desde hacía algún tiempo. Nace cuando paladeo mis últimos días con 24 años, lo cual acentúa la sensación de estar asomándome a un período de cambios necesarios y aconsejables, que no siempre bienvenidos. La idea de Big Ben está resumida, no sin una cursilería que me es propia en cierta medida, en el lema Una declaración de amor a Europa (la verdad es que ya me arrepiento de tomarla como bandera). Pretende reflejar reflexiones, impresiones y predilecciones en torno al continente, sus gentes y sus tierras, tanto en la vertiente cultural, política, económica como social. También estará presente Sevilla, mi ciudad nativa y de residencia. Adorable y odiosa a un tiempo. España, mi país, claro. Soy consciente de la trascendencia de Internet, de ahí el hecho de decidirme por iniciar esta aventura, en la configuración del mundo contemporáneo. Por ello, Big Ben estará escrito también en inglés: no sólo por la necesidad de ampliar el número de lectores sino también como una forma de vincularme más estrechamente con el Reino Unido, donde viví un año y he vuelto frecuentemente desde entonces. Algo que explica en parte el título del blog. Los medios de comunicación serán en Big Ben más mensaje que medio, porque uno trabaja en uno de ellos y porque estamos expuestos a su influencia la mayoría del tiempo consciente de nuestras vidas. Porque somos la generación Erasmus, pero sobre todo la de google y youtube, CNN y BBC.com, elpais.com o elmundo.com, hotmail y gmail... La criatura ya ha echado a andar. Con ella, una responsabilidad y una oportunidad. Buenas noches. P.D.: Aunque este post lleve fecha del tres de enero, fue escrito para una versión previa y malograda del blog Big Ben, como se indica, el pasado 24 de diciembre de 2007.